Apoyos para aprender
Actividades pensadas para quitar un obstáculo concreto: concentrarse, calmarse, organizarse, saber qué viene o entender lo que no se dice. Están repartidas por el catálogo y aquí se explica cuál sirve para qué.
Antes de empezar
Esto no es un diagnóstico ni un tratamiento, y no sustituye a nadie: ni a un psicólogo, ni a un terapeuta, ni al equipo del colegio. Son juegos que practican habilidades concretas.
Un niño no necesita ningún diagnóstico para usarlos. A casi todos les viene bien aprender a parar antes de responder o a pedir lo que necesitan con palabras. Y al revés: dos niños con el mismo informe pueden necesitar cosas muy distintas.
Por eso ningún bloque ni ninguna etiqueta del catálogo lleva el nombre de un trastorno. En esta plataforma un docente asigna actividades a todo un curso, y el nombre de lo asignado lo ven también los compañeros. Los bloques se llaman por lo que enseñan; los diagnósticos se nombran aquí, en la página para adultos.
Concentrarse y terminar
Empezar una tarea, no perderse a mitad y llegar al final. También frenar el impulso de contestar antes de leer.
Suele hacer falta a niños con TDAH, pero igualmente a cualquiera que se disperse con facilidad o vaya demasiado rápido.
Calmarse y pedir ayuda
Notar lo que avisa el cuerpo antes de que la emoción se haga grande, y saber qué hacer y qué pedir en ese momento.
Le sirve a quien se frustra rápido, a quien se bloquea, y a muchos niños con TDAH o autismo. También a cualquiera en una época difícil.
Entender a los demás
Leer caras y tonos, respetar turnos y entender frases que no significan lo que dicen sus palabras.
Suele hacer falta a niños autistas —incluido lo que antes se llamaba síndrome de Asperger— y a cualquiera al que le cueste la parte no dicha de una conversación.
Saber qué viene y encajar los cambios
Anticipar la secuencia del día y tener un plan para cuando algo sale distinto de lo previsto.
Muy útil para niños autistas y para quien necesita rutinas estables. También para cualquiera que esté empezando en un sitio nuevo.
Ruido, luz y texturas
Cuando el ambiente incomoda de verdad: qué se puede pedir, qué suele ayudar y por qué a cada persona le molesta algo distinto.
Frecuente en niños autistas y en quienes tienen alta sensibilidad sensorial, con o sin diagnóstico.
Ver, oír y leer sin barreras
El mismo contenido de las materias servido por otro camino: mucho dibujo, poco texto y un paso a la vez.
Para dificultades de visión o audición, para quien todavía no lee con soltura, y para quien necesita el contenido troceado.
Cómo se usan
- Poco y seguido funciona mejor que mucho de golpe. Una actividad corta cada día rinde más que una sesión larga el domingo.
- Acompañar la primera vez. Muchas de estas actividades plantean situaciones —«a Leo le molesta el ruido, ¿qué puede hacer?»— que dan pie a hablar de lo que le pasa a cada uno.
- Ninguna pregunta es sobre quien juega. Todas hablan de personajes, a propósito: el juego puntúa, y lo que alguien siente de verdad no puede estar bien ni mal.
- Si algo agobia, se para. El progreso se guarda solo y la actividad sigue donde se dejó.